La alegría va por barrios. Acabo de leer un post de Julen Iturbe sobre las orientaciones que en MCC se dan para los diferentes sectores de cara a 2009 y, cómo no, el asunto es para echarse a llorar y por ello os los transcribo.
Las perspectivas para el año próximo rezuman pesimismo por los cuatro costados. En una delirante carrera de autorrefuerzo, la crisis es una losa que aplasta la realidad del día a día. Lo mires por donde lo mires, el color negro lo invade todo. Con una excepción:
Mejor comportamiento de los servicios relacionados con las tecnologías de la información, salud y servicios de asesoramiento a empresas.
Esta parece la isla en un mar dominado por tempestades inquietantes (copio/pego literal):
- Bienes de equipo. “Las perspectivas de inversión industrial tanto en España como en Europa no parecen favorables en los próximos meses, dados los previsibles nuevos descensos del nivel de utilización de la capacidad productiva”.
- Construcción. “En general, malas perspectivas para las actividades proveedoras del sector de construcción, especialmente en el mercado español que es donde se está produciendo el ajuste más intenso y con perspectivas de identificarse”.
- Bienes de consumo. “Rápido deterioro de los niveles de confianza de los consumidores”.
- Componentes industriales. “Estos sectores destinatarios como Automoción y Electrodomésticos han entrado en acelerados procesos de ajuste a los nuevos niveles de demanda afectada por la reducción de rentas de las familias (…), las restricciones del crédito y el efecto de pérdida de riqueza ante la creciente desconfianza de los agentes económicos”.
Todo esto en un escenario macroecónomico con esta caracterización:
- El deterioro intenso y generalizado con importantes ajustes correctores por los abusos provocados en años anteriores, inicio de la reestructuración de los sistemas financieros (…).
- La economía española será una de las más afectadas por sus fuertes desequilibrios y el modelo de crecimiento mantenido en años anteriores.
- Fuerte reducción de los niveles de consumo e inversión con importantes secuelas en la destrucción de empleo, niveles de paro y déficit público.
- Continuidad de las limitaciones de liquidez y aversión al riesgo con importantes restricciones para el acceso a créditos y mayores costes por elevación de las primas de riesgo y liquidez.
Y sigue y sigue.
Por desconcertante y paradójica, feliz crisis. Pero... tenemos muchas oportunidades y tenemos que aprovecharlas.
Aitor Díaz ( www.adconsultores.es )
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